Em, bueno, hola.
Fijese usted, que el domingo 15 de Febrero, agarré mis cosas y partí al Jardín Botánico de Viña del Mar.
¿Objetivo?, bueno primero lea esta percatada historia -> Todo comenzó un día que no me acuerdo cual fue, cuando la Cata me dijo que encontraba a este hombre muy atractivo (pero con unas palabras mas chilensis, obvio). Me dijo que era un cantante argentino y que hacía una música media extraña. Entonces me mandó una foto del personaje antes mencionado y posteriormente entré al aclamado You Tube y busqué al individuo por su nombre en aquella página tan frecuentada por los amantes de la imagen en movimiento. Claro, el cantante se llama así: Lisandro Aristimuño.
Y entonces el You Tube liberó esto para mís ojos/oídos:
Entonces, lógico, me bajé la discografía completita e inmediatamente pude deliberar y elegir mi disco favorito de Aristimuño: ‘Ese asunto de la ventana’ y caí rendida con el más gran track del álbum (personalmente): ‘La última prosa’.
Entonces me dije a mi misma: ‘Oye, misma, este cantante es very cool!’.
Entonces quedé estupefacta cuando me entero, casualmente, y en medio de los suburbios de la web, de que don Lisandro, el cantante más reproducido en las últimas semanas por mi (según el hocicón de la música: Last.fm), visitaba de manera muy amable un país llamado Chile, y que para más remate, iba a tocar en Viña del Mar, y como si eso fuera poco, en el Jardín Botánico, pagando solo la entrada al jardín que es un precio muy razonable y accesible. Y ahí me volví a hablar nuevamente a mi misma y me dije: ‘Oye, misma, pero si tu vives en Chile, y mas encima en Viña, y como si eso fuera poco, el Jardín Botánico no te queda tan lejos’. Así que partí con mis cinco sentidos, mi cuerpo, y obviamente con mi cámara amiga al lugar de la convocatoria.
Llegada al lugar del suceso, me senté en el pasto y comenzó ahí el torbellino de emociones musicales, de esos que dan cuando uno por fin logra escuchar a aquel artista que tanto escuchó vía tecnología. Por fin, en vivo y en directo como dulce para los oídos.
Pero fuera de aquel sentimentalismo de fan, y con objetivismo (intento de visión crítica), puedo decir que Lisandro suena absolutamente idéntico que en sus discos, e incluso mejor. Su voz es muy armónica y tiene el efecto de elevarle la mente y el alma a aquellos que aprecian esta clase de música, aunque no sea su favorita.
Además, sus letras son realmente notables y sensibles.
Para tener una referencia acerca de su estilo, por si no lo ubica (que es lo más probable), la música de Lisandro Aristimuño es una mezcla entre electrónica y folk. En fin, una infinitamente buena innovación y propuesta musical argentina.
Al final, y en la típica acción del fan que busca oportunidades de acercamiento con el artista, me gané una foto con el cantante, y un autógrafo.
Ojalá esto le haya sido útil para complementar el soundtrack de su vida!
Por su atención, gracias!
