sábado, 7 de junio de 2008

Esto es un milagro

El sol veraniego, al final de cuentas, termina por abrumar. Se da el paso al frío, a la humedad otoñal, y a las lluvias invernales. Es lindo disfrutar de las gotas al principio, antes de que se conviertan, como es natural, una monotonía más de las estaciones climáticas.
Y frente a esas cosas que pueden no resultar consumadamente agradables en la vida, no queda más que escudriñar en las entrañas de los momentos conjuntos al paso de los minutos y aprovechar el comienzo del fin de una estación.
Así fue como me encontré saliendo de un local a las seis de la tarde con un cielo oscurecido de once de la noche. Llovía de manera exagerada y aberrante. Hace más de un año, quizás, que en Osorno no llovía con tal fuerza. Entonces esperé un minuto bajo el techo de una construcción; acto seguido, saqué el gorro de mi parcka colegial, respiré profundo y me lancé así como si nada a saltar los charcos de agua sobre la vereda y, luego, a cruzar la calle lo más veloz que pude.
Ahí fue cuando saludé a la oscuridad. De todas formas alcanzaba a mirar entre la fluidez del agua los paraguas de la gente. Sí, aquellos paraguas que no me dejaban avanzar.
Intenté varias veces adelantar a la multitud durante toda una cuadra, pero me fue imposible adelantar a los transeúntes condicionadamente pasivos gracias a sus paraguas cobertores.
Entonces me rendí y caminé bajo la lluvia. Y pensé << bah, que importa, si más mojada no puedo estar >>. Pero en la cuadra de al frente, y mientras me iba aproximando a la esquina para poder progresar, ahora si, con la rapidez que me gustaba, observaba como la lluvia provocaba una especie de histeria colectiva silenciosa y tímida. Mientras pegaba fuertemente el agua rebelde sobre las ropas, la gente emprendía carreras; corrían a refugiarse o simplemente a avanzar rápido para probar si es que podían salvarse de que unas gotas más los mojaran. Así fue como mis antecesores de caminata apuraron el paso, pero lamentablemente justo a último minuto, es decir, cuando ya me acercaba a la esquina.
Las luces y los bocinazos de autos, los semáforos, las conversaciones de calle, e incluso los gritos ocasionales se iban reprimiendo cada vez más con el peso de la lluvia. El agua rebotando al llegar al piso era el único ruido que se podía oír mientras las multitudes corrían.
Todo eso me cautivó. Me deleitó porque estaba lloviendo fuerte. Porque había multitudes y, sobre todo, porque milagrosa y excepcionalmente estaba lloviendo sin el maldito viento que saca lagrimas de los ojos. Sí, ese maldito viento, que cuando corre seco y vanidoso por las mañanas me humedece el rostro, y que por las tardes, cumple la misma ensimismada y porfiada misión.

Y usted ¿Qué clase de relación mantiene con la lluvia?.

6 Opiniones Opinativas:

Alexei dijo...

La poca relación que tengo con la lluvia es la que puedo hacer junto a la oscuridad, a veces es casi tortuoso ver la violencia implícita en esas gotas y en lo oscuro de ese momento y cómo, de repente, caen con toda su fuerza y agreden a quien sea. La lluvia y su oscuridad nunca infiel a veces falla en su tarea de tapar el sol con un dedo y se filtran algunos rayos del astro, eso es bastante reconfortante. Una señal del ciclo entre lo bueno y lo malo, y de lo relativo que es.

Cuídate y saludos.

Alexei.

titin dijo...

eres pulentosisima mujer y por eso te quiero tanto :D

El Aparecido dijo...

obviamente uno tiende a correr al estar bajo la lluvia; pero sabia ud. que (dato curioso) cuando uno corre, se moja más??
no me cree?. haga la prueba, camine un día y otro día corra, y calcule cuál está más pesada (debido al agua)

saludos

FunkSoulGreeN dijo...

amo la lluvia
al golpear el tejado de mi pieza
creo ke es una melodia
la cual me trankiliza
y me duermo u_U
amo los efectos naturales
que a veces aparecen por kerer
y tapan toda la urbanidad
con sus sonidos agudos y sin gusto

:)
ame tu blog

Marcelita dijo...

La lluvia.... en parte me gusta y en parte no... me gusta caminar bajo la lluvia sin que me importe mojarme con una buena compañia al lado... y no me gusta el ruido que hace al chocar con el techo de las casas porque no deja escuchar bien la musica .... jaja....

saludos

y espero que nos vayamos a puerto a ver a los bell...


besos

karliita dijo...

tarii
hace como mil tiemppos que no hablo contigo asi que usare tu blog pa decirte un par de cosas.
De nostalgica taba viendo los videos de simon y me acorde de tu flickr, ajajaj me rei con las fotos pero con el collage de veranoo me diioo peniita porque me di cuenta de cuanto los extraños a todos y en especial a tii, fue super bkn haberte conociido y la pasamos bien esos diias de verano caminando por provii...

solo queria decirte lo mucho que te extraño y que te quiero
espero ke tes bm en osornooo

un abrazoo

la karliita...!